Las respuestas que siempre doy a las personas que me han preguntado el por qué de hablar sobre los abusos que viví y querer recordar siempre mi pasado:
- Porque nuestra sociedad necesita romper con los tabúes (de los cuales hablo aquí), hablar sobre los abusos sexuales en la infancia y, sobre todo, para que todas tomemos conciencia de lo importante que es proteger a los niños, para que vivan una infancia segura y feliz.
- Porque quiero que todas aquellas personas que viven aún con ese secreto que sabotea sus vidas tengan la oportunidad de experimentar la maravillosa transformación que se vive cuando se rompe con el silencio y se toma la decisión de enfrentar al pasado.
- Para quien no conoce ni ha vivido todas las secuelas que dejan los abusos sexuales en la infancia, los efectos y los bloqueos que se arrastran a la vida adulta, es muy difícil que pueda imaginar lo que sentí cuando pude liberarme de los sentimientos que me dañaron.
Cuando encontré las respuestas a mis preguntas, cuando logré sentirme en paz conmigo misma, cuando conseguí ser feliz y acepté la historia de mi vida, fue cuando entendí que toda esta historia, el antes y el después, tenía un propósito: Entregar un mensaje de optimismo y esperanza.
Es muy importante saber que la etapa de romper el silencio y hacer terapia es una época muy dolorosa. Volver a recordar, asumir lo que había tratado de esconder por muchos años destrozó toda aquella fachada en la que siempre me refugié, y dejó al descubierto mi verdadero yo. Enfrentarme a mi realidad fue un trabajo duro en el que muchas veces me maldecí por haber decidido vivir todo aquello, por volver a revivir mi infancia. Pero sin duda hoy puedo decir que pasar por todo esto vale la pena.
Haber sufrido abusos sexuales y tener secuelas de aquella experiencia no tiene por qué reducir la calidad de nuestra vida. Si estás leyendo este post y aún vives con tu secreto te animo a romper con tu silencio, a que te des la oportunidad de vivir bien y feliz, disfrutar de una sensación de bienestar y paz interior. Porque aunque ahora te resulte difícil pensar que puedes sanar tus heridas del pasado, es posible.
Si no sabes por dónde empezar, te invito a que conozcas el Método Respem.
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